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La Gravedad del Insulto en el Ámbito Laboral: Un Caso Reciente Analizado por el TSJM

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha emitido una sentencia reciente que aborda la delicada cuestión de la gravedad de los insultos en el entorno laboral. Según el TSJM, llamar «gilipollas» al jefe en una única ocasión no justifica un despido disciplinario.

Contexto del Caso

Un trabajador, tras finalizar su jornada laboral y con prisa por motivos personales, respondió a su jefa con el comentario: «¡A ver si te atreves, gilipollas!». A pesar de ser considerado un insulto y una clara ofensa verbal, el tribunal determinó que este acto aislado no era motivo suficiente para extinguir la relación laboral.

Análisis del Tribunal

La sentencia 57/2024, de 26 de enero, firmada por los magistrados Ignacio Moreno González-Aller, José Luis Asenjo Pinilla, Emilio Palomo Balda y Ángela Mostajo Veiga, destaca que si bien el insulto fue una ofensa verbal, se trató de un hecho puntual. Además, el trabajador había sido advertido previamente por la empresa por abandonar el lugar de trabajo antes de tiempo, a pesar de haber disfrutado de un breve descanso.

Antecedentes y Resolución Judicial

El trabajador, empleado de Ahumados Nordfish SL desde 2008, fue despedido en abril de 2023 por ofensas verbales hacia el empresario. Sin embargo, el Juzgado de lo Social número 31 de Madrid declaró el despido como improcedente y condenó a la empresa a optar entre readmitir al trabajador o indemnizarlo con 23.541,64 euros netos. El TSJM ratificó esta resolución, condenando además a la empresa en costas por importe de 500 euros más IVA.

La Importancia del Contexto

El tribunal subraya la importancia de evaluar el contexto en el que se producen estos hechos. En este caso, el trabajador había finalizado su jornada laboral y tenía prisa por motivos personales. Aunque su comportamiento fue descrito como «destemplado, desabrido y malsonante», el tribunal determinó que no alcanzaba la gravedad necesaria para justificar un despido.

Reflexiones Finales

La abogada Estela Martín Estebaranz, experta en asesoramiento laboral y colaboradora habitual en Economist & Jurist, señala que las empresas a menudo olvidan que el despido es la sanción más grave que se puede imponer a un trabajador. Recomienda consultar el régimen sancionador establecido en el Convenio Colectivo antes de tomar decisiones precipitadas. Además, destaca que existen otras opciones disciplinarias menos severas, como la suspensión de empleo y sueldo, que pueden ser más adecuadas según la gravedad de la falta.

En resumen, este caso subraya la importancia de considerar todas las circunstancias y el contexto en el que se producen los hechos antes de tomar decisiones disciplinarias en el ámbito laboral.

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