Skip links

Los abogados pueden deducirse el gasto en corbatas, por ser un “elemento indispensable para su actividad”

Os comento una sentencia que, probablemente, interese a poca gente pero mucho a mis compañeros de fatiga. Ya era hora que se reconociese la deducción por indumentaria.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha estimado parcialmente el recurso interpuesto contra una resolución del Tribunal Económico Administrativo de Cataluña que denegaba a un abogado la posibilidad de deducirse 200 euros en corbatas en el marco de su actividad profesional, aunque si consideraba deducibles los más de 1.500 euros que le costó un traje hecho a medida. La Justicia determina que “no cabe duda que deben admitirse los gastos por corbatas por constituir un complemento casi indispensable del formalismo que se le ha reconocido a la actividad profesional del abogado”.

En una reclamación contra la sanciónde Hacienda de 5.912 euros por dejar de ingresar en su declaración de la renta, el recurrente consideraba deducibles los gastos relacionados con la utilización de un vehículo en la actividad profesional, los gastos en vestuario por ser una “necesidad formal de la profesión exigida por el despacho en el que trabaja, Cuatrecasas”; los gastos en atenciones a clientes, concretamente varias cestas de navidad entregadas; los gastos refacturados al despacho, así como los gastos de restauración y de desplazamiento no refacturados y asumidos por él mismo, estando “plenamente ligados a la actividad profesional”. Argüía que la posesión del tique supone una presunción de que se ha incurrido en el gasto.

El Tribunal Económico Administrativo resolvió que no procede acoger la deducibilidad de los gastos relacionados con el vehículo porque no está afecto exclusivamente a la actividad profesional. Dicha afectación “ha de ir desde un primer momento acompañada del adecuado control de uso (…) pues la deducibilidad fiscal se encuentra inexorablemente sometida al deber de prueba de la exclusividad del uso, lo que en definitiva supone acreditar los kilómetros efectivamente recorridos por el vehículo en el periodo que se contempla”.

Así, aunque tiene otro vehículo particular y el Audi cuyos gastos pretendía deducirse es el vehículo de empresa, “no se aporta documentación que mencione los kilómetros realizados por el coche y su distribución en los viajes de la actividad”. Además de la falta de justificación, se observa que hay gastos asociados al vehículo en los que se incluyen suministros de carburante en días no laborales, que “cuestionan fehacientemente que el destino dado al vehículo haya sido la exclusiva afectación a la actividad”. La Justicia coincide en este punto y desestima las pretensiones del recurrente. “En el presente caso, todo aquí es difuso y genérico sin que nada acredite más que realiza una función de captación de clientes y desplazamientos” y añade que “el hecho de disponer de otro vehículo en el ámbito familiar no puede servir para entender que la afectación es exclusiva puesto que es común y ordinario en la actualidad disponer de dos o más vehículos para el disfrute del colectivo familiar”.

Lo mismo sucede con los gastos destinados a las cestas de navidad, cuya entrega no se considera acreditada y con los gastos de tren no refacturados a Cuatrecasas porque, “no se justifica la correlación del gasto con la actividad (cuestionada a su vez por la no repercusión del gasto al despacho) y tampoco que se haya soportado el gasto”, pues se aportan los billetes, pero no las facturas. “No habiéndose acreditado el mismo o persistiendo las dudas sobre la realidad fáctica necesitada de acreditación, las consecuencias desfavorables deben recaer sobre el llamado a asumir la carga de la prueba”, señala el TSJ, que también apunta que la carga de la prueba debe recaer en la Administración cuando esta disponga de medios necesarios que no estén al alcance del sujeto pasivo.

Un complemento indispensable

Diferente posición adopta en lo relativo a las prendas de vestir. La Administración señala que “la afectación de tales gastos es la de indicios. En este caso, el formalismo de las prendas y la necesidad de su adquisición, por imposición de las normas y usos, son las que pueden evidenciar el destino profesional de la vestimenta y la imposibilidad de aplicarla a la vida cotidiana en la que la ropa utilizada es menos formal y más cómoda”

“En este caso, entiende este Tribunal como deducibles los 1.524,79 euros de la factura de sastrería Alexander1922 SL, por la compra de un «vestit mida artesanal», pero no de los 223,14 euros de adquisición de dos corbatas al tratarse de una factura simplificada que no identifica al interesado como destinatario, ni consta su pago en el extracto de la tarjeta de crédito aportado. No quedando justificado que el interesado haya soportado realmente el gasto cuya deducción pretende, no se entiende deducible este gasto”.

El Tribunal Superior de Justicia afirma que, aunque es “cierto que la factura simplificada no es una factura completa, sus supuestos y requisitos se regulan en el art. 4 y 7del Reglamento 1619/2012, de 30 de noviembre, por el que se regulan las obligaciones de facturación, y, en principio, no se ha discutido que podía en el presente caso expedirse factura simplificada ni que no contuviera las indicaciones necesarias de la misma, por lo que ha de poder tener virtualidad para su consideración como gasto deducible, en general. Por otra parte, sí que se ha acreditado el cargo en la cuenta del obligado por lo que se ha satisfecho por él mismo, se aporta copia del cargo de la tarjeta a nombre del actor. De esta forma, al caer los argumentos que sustentaban la negativa y haberse admitido el traje, por parte del TEARC, no cabe duda que deben admitirse los gastos por corbatas por constituir un complemento casi indispensable del formalismo que se le ha reconocido a la actividad profesional del Abogado actor”.

Respecto a los gastos de comidas, la Justicia acepta las pretensiones del recurrente y rechaza el motivo esgrimido por el Tribunal Económico Administrativo, que alegaba que no eran justificables porque se habían producido en un municipio distinto al de trabajo. En este sentido, apuntaba que la normativa requería que la comida se produjese en un lugar distinto a aquel en el que desarrollaba habitualmente su actividad y que “en principio, comer en el descanso de la actividad económica no se encuentra relacionado directamente con la misma”, no pudiendo tratarse de un descanso para cubrir la necesidad de alimentación. El TSJ disiente cuando afirma que “no exige el artículo 30.2.5 de la LIRPF que los gastos de restauración deban realizarse en municipio distinto al que se desarrolla habitualmente la actividad”.

La sentencia recuerda los cinco requisitos acumulativos que se deben dar para que los gastos de manutención sean deducibles: que sean gastos del propio contribuyente (lo que excluye comidas ajenas); que sean incurridos en el desarrollo de la actividad económica; que se realicen en establecimientos de hostelería y restauración; que se abonen utilizando cualquier medio electrónico de pago; y que el límite máximo deducible sea la cantidad establecida para gastos normales de manutención de los trabajadores.

 

 

 

 

FUENTE: ECONOMIST AND JURIST

 
 

 

Deja un comentario